Propósito
¿Por qué?
Sociedad Anónima: alegría, alborozo, en orden a la obra colectiva en cierne.
Sociedad Poética que nos confirma que la existencia no es más que un plagio (Moravia) y que todos los poetas escriben las mismas cosas con uno que otro colorido.

Tal vez la única continuidad de la Poesía sea ese hormigón profundo que, de siglo en siglo, establece una solidaridad poética universal.

Sólo existe un poema y un poeta y hasta una sola palabra para los hombres y los libros que existen, existieron o existirán.

Un mismo hombre converge con el otro, océano de por medio, con la misma angustia, con el mismo dolor, para ver eidéticamente la misma gota de lluvia deshojada en la trinchera, en la vanguardia, en las barracas de la guerra cotidiana.

Por sinfronismo, por el deseo de que algún día, en alguna parte, alguien reviva nuestros sueños, alegrías, pesares, arrecheras, creencias y esperanzas.

Por arte y juego, por jugar al adivino y proponerle adivinanzas o prepararle trampas al tiempo que se esconde en los pañuelos.

Por evasión, a pesar de tanta horripilancia en la nariz o en la bragueta.

Por ansia de inmortalidad, quedando bien sembrado aquí en la tierra como nuestro perro en el jardín. Donde nos oye, desde que el día amanece.

Por compromiso, porque quien escribe debería ser un soldado armado para protegerse de la muerte con pistolas cargadas, capaces de hacer que cada hombre tuviese que inventar cada día su propio día, como a Sartre gustaba.