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Poesía, Sociedad Anónima
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José Acosta

 

José Acosta nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, en 1964; es poeta y narrador, estudió agronomía en el Instituto Superior de Agricultura (Universidad ISA), hizo estudios de hotelería en España y de literatura en la Universidad del Estado de Nueva York.

Actualmente, es reportero del rotativo neoyorquino y diario La Prensa, además de haber colaborado en distintos medios de comunicación.

Con su primer libro, 'Territorios extraños', ganó el Premio Nacional de Poesía de su país en 1993. Con 'Destrucciones' obtuvo el Premio Internacional de Poesía Odón Betanzos Palacios de Nueva York, en 1998. En 2000, a su libro de cuentos 'El efecto dominó' se le otorgó el Premio Nacional Universidad Central del Este. En 2001 ganó el premio único de cuentos en el Concurso Internacional de Cuentos de Pecx, una organización colombiana de Nueva York. En 2003 recibió la mención de honor por su poemario 'Jardín metálico' en el concurso Internacional de Poesía Revista Hybrido.

Su poesía ha recibido reconocimientos en Venezuela, Francia y Estados Unidos y, en 1999, el gobierno dominicano reunió su poesía en la Colección Fin de Siglo.

 

 

Dominicano José Acosta gana el premio Nicolás Guillén

El evangelio según la muerte, libro del poeta dominicano José Acosta, fue declarado ganador del VI Premio Internacional de Poesía "Nicolás Guillén", por un jurado compuesto por los escritores Odette Alonso (Cuba); Jorge Souza (México) y Jorge Gómez Jiménez (Venezuela), según informó el organizador del certamen, Agustín Labrada.

De acuerdo con el jurado, se otorga también una primera mención honorífica al libro Posguerras, del poeta cubano Michael Hernández Miranda; y a los poemarios Libro primero del escriba, de Alejandro González Bermúdez; e Innuendo, de Arlén Regueiro Más, ambos también cubanos.

 

 

José Acosta (Santiago de los Caballeros, 1964) es escritor y agrónomo, trabaja como reportero del rotativo neoyorquino La Prensa y ha colaborado con diversos medios. Con su primer libro, Territorios extraños, ganó el Premio Nacional de Poesía de su país en 1993. En 1998 obtuvo el Premio Internacional de Poesía "Odón Betanzos Palacios", de Nueva York, con su poemario Destrucciones. En 2000, su libro de cuentos El efecto dominó recibió el Premio Nacional Universidad Central del Este. Su poesía ha recibido reconocimientos en Venezuela, Francia y Estados Unidos y, en 1999, el gobierno dominicano reunió sus poemas en la Colección Fin de Siglo.

Al premio Nicolás Guillén concurrieron 247 libros procedentes, principalmente, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y México; y de poetas nacidos en el Caribe hispano que ahora residen en países como Estados Unidos, España, Chile y Francia. La edición de este año tuvo como novedad la exigencia de que los poemarios fueran remitidos por correo electrónico.

Auspiciado por el Ayuntamiento Municipal de Othón Pompeyo Blanco, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, la editorial Nave de Papel, de Bacalar, la revista literaria Tropo a la Uña y la Fundación Nicolás Guillén, el premio está dotado con cinco mil pesos mexicanos, una obra de arte y la publicación del poemario ganador bajo el sello de Nave de Papel.

El galardón fue creado en 1997 con el fin de convocar en una justa común a los poetas de la cuenca caribeña de habla española. La sede del premio es el estado mexicano de Quintana Roo y lleva el nombre de Nicolás Guillén por tratarse de una de las figuras literarias de mayor trascendencia en la región, que abordó a fondo en su lírica la cultura del Caribe.

Ha sido ganado en años anteriores por el cubano Carlos Jesús Cabrera Enríquez, con El restaurador anónimo (1997); la cubana Odette Alonso Yodú, con Insomnios en la noche del espejo (1999); el dominicano Juan Carlos Mieses, con Desde las islas (2000); el cubano Arístides Vega con De lo que se supone (2001) y la mexicana Patricia Medina, con La noche que dura (2002).

 

http://letralia.com/105/noticia25.htm

 

José Acosta:
Entre Territorios extraños, Destrucciones y un extremo del cielo


Por Franklin Gutiérrez


     Territorios extraños, primer libro de José Acosta, es un poemario cuyos textos desmadejan zonas recónditas del ser humano. Dividido en cuatro partes denominadas primera, segunda, tercera y última puerta, en Territorios extraños el poeta transita en una dimensión sombría y tenebrosa que se apodera lentamente de su cuerpo y de su espíritu provocándole un extraño desasosiego. Ese trastorno lo obliga a crear vías de escapes para su liberación. Aparecen, entonces, ventanas abiertas hacia la luz, espejos diluyendo sombras y mariposas fosfores-centes. Pero nada logra vencer la oscuridad que lo asedia porque está inmerso en un extenso túnel.
     Las puertas son, entonces, su única salvación. Ellas le ayudan a construir un espacio donde la luminosidad crece en la misma proporción que se agiganta el orificio de cada puerta dejada atrás. Al cruzar la última puerta el poeta encuentra, por fin, un esplendoroso paraíso donde sucumben su agonía y su dolor. Sus territorios, en consecuencia, dejan de ser extraños e insólitos dejándole, como él anhela, “penetrar por los ojos absortos de dos espejos que se miran”. Así la liberación de su cuerpo y su espíritu es evidente.  
     Con Destrucciones (1999), su segundo libro, José Acosta obtiene el Premio Internacional de Poesía Odón Betanzos Palacios de New York en 1998. El libro está dividido en dos partes y contiene cincuenta y cinco poemas breves. A primera vista el título del poemario sugiere que el poeta se ha dejado atrapar nuevamente por algo, como ocurre en su libro anterior. Y efectivamente así es, pues en el primer verso del primer poema dice: “Me atormenta sobremanera esta casa tan oscura”. Ahora su cautiverio es una casa cuya dimensión varía dependiendo de su estado emocional. José Rafael Lantigua ha señalado los siete vocablos básicos que a su juicio dominan la poética de Destrucciones, ellos son casa, oscuridad, luz, pared, jardín, espejo y camino. En efecto, una lectura detenida de Destrucciones confirmará fácilmente la recurrencia de dichos términos.
     Para mí, sin embargo, la palabra clave de Destrucciones es angustia. La casa no es más que el espacio físico causante de ella. La casa está “eternamente reflejada” en todos sus actos, transgrede su paz y lo aprisiona con sus paredes, sus jardines y su oscuridad, causando de ese modo una angustia desgarradora. En esta ocasión son los espejos quienes les trazan el camino de la luz y la redención.
     El tercer libro, De este lado del cielo, es un poema extenso dividido en tres estaciones enlazadas entre sí por dos símbolos: vaciedad y Dios. El vacío está representado esencialmente por dos modalidades: la física y la espiritual. En la modalidad física abundan huecos, jaulas y pozos profundos que sumergen al poeta en la oscuridad que lo asedia siempre. En la espiritual hay moribundos, incertidumbre, cuchillos hirientes, almas coléricas, murmullos tenebrosos, oquedad, rumores y lágrimas incesantes.                     
     Dios, el segundo símbolos, habita en las tres estaciones del poemarios con la intención de impedir la calcinación del poeta por parte de las fuerzas negativas que lo amenazan. Pero para el asediado Dios no es su redentor, sino un inoportuno e intruso que ha invadido regiones desconocidas por él, “Aquí Dios ha entrado a matarnos”, …“veo su sombra cayendo de lo alto como los pájaros”. “¿Dónde está Dios??”, se pregunta el poeta. Y a seguidas surge el reclamo “Tú siempre hablas con las cosas muertas. Finalmente el poeta logra desahogarse y confiesa el misterio de su desasosiego, cuando dice: “Siempre escribí con miedo, como si estuviera frente a Dios.      
     Se trata, como puede observarse, de tres poemarios conectados por símbolos sucesivos que armonizan un discurso poético integro, maduro y, sobre todo, muy personal. La poesía de José Acosta aunque está construida con un lenguaje donde abundan las cosas oscuras y sombrías, no es la de un poeta derrotado ni atrapado en el túnel de su propio decir, sino una poética de reflexión de la que luego de una lectura detenida salimos espiritualmente fortalecidos y convencidos de que la zozobra, la angustia y el dolor que nos asedian constantemente no son solamente una realidad poética, sino también la realidad que vivimos lo seres humanos en este momento. Es decir, nuestra realidad.
       

JOSE ACOSTA (Santiago de los Caballeros, 29/7/1964) Poeta y narrador. Egresado del Instituto Superior de Agricultura de Santiago de los Caballeros donde se graduó de Agrónomo en 1983. Entre 1994 y 1995 estudió Hotelería en Córdoba, España. En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con su primer poemario Territorios extraños y en 1997 el Premio Internacional Odón Betanzos Palacios, con Destrucciones. Entre sus galardones figuran también una mención de honor en el 4to. Concurso Internacional de Poesía La Poetes des Poetes”, de París (1994), otra en la Bienal Latinoamericana de Poesía celebrada en Valencia, Venezuela (1998) y tres menciones en el concurso de poesía de Casa de Teatro (2000) Como narrador ha recibido dos terceros lugares en el Concurso de Cuento de Casa de Teatro, en 1998 con el cuento “Un adiós para Teresa” y en el 2000 con “Quizás con las nubes de la tarde”. También obtuvo el primer lugar del concurso de Alianza Cibaeña, con  “El efecto dominó” (1998). Tiene publicado los poemarios Territorios extraños. Santo Domingo: Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, 1994 y Destrucciones. New York: Ediciones Alcance, 1999.

http://www.geocities.com/tpoeticos/destrucciones.html

Obras:
Inéditos
De "Territorios extraños"