Poesía, Sociedad Anónima
Usted esta en: poesia.org / Poesía, Sociedad Anónima / JARETóN, Fany / Quién eres

Quién eres

 

 

Quién eres

Toda aproximación a ser yo fue real mientras la ilusión me duró en los patios donde me jugué a ser niña. Mis ojos columpiaron este gris del otoño, los dorados se fueron con el exilio de las golondrinas. Quién pudo ser yo en este intento vago por descargar la voz en la tinta añil de algún sueño. El almendro ya no recogerá su flora, es la fauna, salvaje animal del instinto humano que me ha acorralado en esta mazmorra de cemento. Que venga el domador que quiere domesticarme, este que me ha puesto puñal incrustándome la carne de mi ánimo con bozales de alambradas de púas, que venga a mirar como ésta niña que sólo ha crecido en estatura y cambió los zapatos de tacones por las viejas guillerminas, que venga a recoger estos pedazos de cuadrillé de mi falda de colegio donde vamos las nenas buenas, que guarde esta tela de ropa interior con los gérmenes de sangre donde he sido violada.
Soñar… no cuesta nada me dijeron. Y entonces yo, que crecí rica en experiencias de desbordes dolorosos y pobre, tan pobre en afectos y propiedades –lo he perdido todo- entonces quise lograrme desde ese lugar donde los Sueños me hicieran grande. Pulsé la pluma azul y el pergamino ocre y le pedía a Dios -fuente de toda inspiración- que me enviara a quien pudiera salvarme y fue la Palabra que se ajustó a mi oficio y jugué y me he recreado en ella, he llorado de emociones intensas, las claras y de las otras; hasta que llegó el vocablo Término y en su sentido propio llevarme hasta el final de mi felicidad que a cuentas se ha poblado de “cuentos”.
Höldering, Höldering, me dices que << la poesía es un juego peligroso>> donde se han expuesto el sufrimiento de Baudelaire, el suicidio de Nerval, el crudo silencio de Rimbaud, la huidiza representación de Lautréamont y yo aquí y ahora rompiéndome en este llanto que pareciera inquebrantable donde el Verbo que fue mi piedad en noches del insomnio, la Palabra que tengo encarnada en las canaletas internas por donde me recorre el alma, casi de memoria, aquí caída sobre mis pies de árbol, doblada sobre la desazón de esta ingenuidad que no me ha dejado más que creer en lo bienhechor de esta especie dotada de razón, rendida sobre mi propia voz y mi canto, avasallada en la mitad de mí, de mí de mí y yo de la otra, todas estas voces mimetizadas en un coro de palabras que guardan rostros que para mi son y serán anónimos, gestas que tal vez marranas… yo que quise hacer de mi pecho un jardín de poemas para no morir podrida en el fango de la demencia. Pero, no, no, no… bocas negras me exilian por el tragasombra de la existencia. Antes de parir una etnia de descorazonados prefiero entregarme al cero oscuro. La Nada avanza sobre mí como los alazanes de la séptima caballería con jinetes sin cabezas donde he perdido mi herradura de las siete suertes. Decapito mis falanges -una a una- con la navaja a medio filo, con la boca abierta para no apretar al dolor, que punce hasta donde tenga que ahuyentar al último sonido. Entrego mi escritura, me sepulto en vida, vaya saber en pos de qué humano argumento. Arde Juana y tú quién eres.

Fanny G. Jaretón
Buenos Aires.

http://www.margencero.com/articulos/isla5.htm

 

 

Autor: Fany Jaretón