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Pablo Mora
Currículum
Vitae
Pablo Mora
nació en Santa Ana del Táchira (Venezuela), en 1942.
Licenciado en Letras en la Universidad
Católica “Andrés Bello” (1966) de San Cristóbal,
Estado Táchira, Venezuela. Obtuvo doctorados en Psicopedagogía
y en Periodismo en la Università degli Studi di Torino
y La Università Cattolica del Sacro Cuore de Milán,
Italia, respectivamente. Ejerció el magisterio desde 1969
y la docencia universitaria desde 1973 a 1994. Profesor Titular
Jubilado de la Universidad Nacional
Experimental del Táchira (UNET),
de la que fue Director de Cultura. Asesor del Despacho Rectoral
de la UNET en el área comunicacional
1992 – 1999. Autor de la Letra del Himno de la UNET.
Libros
publicados
Poesía
- * Almácigo,
El Parnasillo, San Cristóbal, 1978.
- * Almácigo
2, Ediciones Rondas, Barcelona, 1980.
- * Almácigo
3, Presidencia de la República, Caracas, 1982.
- * Almácigo
4 En Tiempo de Guerra, Imp. Formas Lem, S.A., San Cristóbal,
1985.
- * Almácigo
5, El Parnasillo, San Cristóbal, 1986.
- * Franja
Fecunda, Tipografía Cortés, San Cristóbal,
1989.
- * De la
noche insomne, Porlamar, Fondene, 1992.
- * Almácigo
6 En Tiempo de Paz, Edit. San Sebastián, San Cristóbal,
1993.
- * Cuenta
Abierta, UNET, San Cristóbal,
1993.
- * Plaquettes
varias, San Cristóbal, 1981-1992.
- * Asombro
al descubierto, Ediciones Mucuglifo, Editorial Venezolana, C.
A., Mérida, 1996.
- * A
coro en el asombro, Antología, Biblioteca de Autores
y Temas Tachirenses, N° 171, edición patrocinada
por la UNET, 2000.
- * Parte
de asombro, Ediciones Erato, patrocinado por el Decanato de
Postgrado de la UNET, 2000.
- * Insomnio
terminal, Ediciones Erato, San Cristóbal, 2002.
- * Cuarenta
mil millardos de millas de hombres luz, Nadie Nos Edita, San
Cristóbal, 2002.
- * Palabra
insomne, Nadie Nos Edita, San Cristóbal, 2003.
Ensayos
Divulgados
en “Espéculo”, Revista Electrónica de Estudios Literarios
de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad
Complutense de Madrid (España), Nos. 9 a 26 de los años
1998 a 2004.
-
Poiesología
http://www.ucm.es/info/especulo/numero9/poiesolo.html
- Poesía,
Sociedad Anónima I
http://www.ucm.es/info/especulo/numero10/poesiasa2.html
- La
razón del tiempo. La universidad venezolana de cara al
siglo XXI
http://www.ucm.es/info/especulo/numero11/razontie.html
- Bolívar
Escritor ante el espejo de la crítica
http://www.ucm.es/info/especulo/numero12/bolivar.html
- Poesía,
Sociedad Anónima II
http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/poes_sa2.html
- Experiencia
ecopoética. La cueva de los suspiros
http://www.ucm.es/info/especulo/numero14/ecopoet.html
- Esbozo
de una Crítica de la Razón Poética
http://www.ucm.es/info/especulo/numero15/razonpoe.html
- Aproximación
a la Inteligencia Colectiva
http://www.ucm.es/info/especulo/numero16/int_cole.html
- Parte
de Asombro. El escritor y su obra
http://www.ucm.es/info/especulo/numero17/asombro.html
- Desde
la Experiencia del Pensamiento
http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/heidegg.html
- Pablo
Mora – Microantología
http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/microant.html
- Rafael
Guerrero, poeta venezolano descubierto en España
http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/guerrero.html
- A
la sombra de un canelo
http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/canelo.html
- Para
qué la poesía
http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/paraque.html
- Leer
es elegir
http://www.ucm.es/info/especulo/numero23/leer.html
- Proyección
del Humanismo Tecnológico
http://www.ucm.es/info/especulo/numero24/pmora24.html
-
Manuel Felipe Rugeles Jinete insomne en las crecidas del alma
http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/rugeles.html
- En
tiempo de guerra tras el estallido solar del porvenir
http://www.ucm.es/info/especulo/numero26/tiguerra.html
Antologías
- *
Poetas de América le Cantan a Bolívar
- *
Antología de la Rosa
- *
El Soneto en Venezuela
- *
Sonetos a Bolívar
Asociaciones
- *
Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental
del Táchira (UNET).
- *
Cueva Pictolírica, San Cristóbal, Táchira,
Venezuela.
- *
Asociación de Escritores del Estado Táchira.
- *
Sociedad Bolivariana, Estado Táchira.
- *
Sociedad Salón de Lectura, Ateneo del Táchira.
- *
Círculo de Escritores de Venezuela.
- *
Grupo Literario El Parnasillo.
- *
Taller Literario Zaranda.
- *
Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles. Táchira,
Venezuela.
Honores
- *
Diploma que lo acredita como Miembro Activo de la Sociedad Bolivariana
de Venezuela, Centro Correspondiente al Estado Táchira.
- *
Placa de Reconocimiento por sus Años de Servicio a la
UNET, otorgada por la Asociación de Profesores de la
UNET.
- *
Orden “Manuel Felipe Rugeles” en su única clase de oro,
otorgada por el Ejecutivo Regional del Estado Táchira,
Venezuela, en Noviembre de 1994, en reconocimiento a su importante
gestión en pro de las letras regionales.
-
Diccionarios
- *
Diccionario General de la Literatura Venezolana
- *
Bibliografía y Hemerografía del Estado Táchira
-
Premios
y distinciones
- *
Premio Mención Poesía de la I Bienal Nueva Esparta
de Literatura, Venezuela, 1991, por “De La Noche Insomne”.
- *
Premio en la categoría Ensayo por La Razón del
Tiempo La Universidad Venezolana de cara al Siglo XXI, obtenido
en el Concurso de la Gobernación del Estado Táchira,
Venezuela, 1998.
Traducciones
Obras
suyas han sido traducidas al vascuence y al italiano.
Otras
actividades
Edita
en Internet:
Columna
Periodística Semanal
Libros
de Pablo Mora en Internet
A
propósito de la obra de Pablo Mora
Aunque nativo
de Santa Ana del Táchira (1942) buena parte de la existencia
de Pablo Mora ha transcurrido en San Cristóbal. Una afortunada
frase de Heidegger en El ser y el tiempo permite explicar la actitud
ódica de Pablo Mora: “El mundo es a la par suelo y escenario”.
Este bardo no sólo ha captado la pulsión del vivir
histórico y del vivir cotidiano de la polis sino ubicado
con propiedad en medio de la rosa de los vientos de las corrientes
estéticas e ideológicas, entrantes de manera continua
por la gran puerta internacional de esa ciudad fronteriza, irguió
en certeza sensible una obra lírica de interpretación
y actuación sobre su entorno, de gran significancia y alcance.
Heredero de la tradición en la gaya ciencia de la juglería
de un Manuel Felipe Rugeles o de un Juan Beroes sus composiciones
contribuyen a enriquecer el patrimonio literario de los Andes
venezolanos.
A partir de
una actitud ódica de identificación con su mundanidad
inmediata y a la vez de apertura al pensamiento artístico
universal de estas décadas, Pablo Mora ofrenda su poesía
a sus contemporáneos. En ella ha aposentado el registro
de sus vivencias, las intuiciones de su corazón, las cogitaciones
de su talento, la firmeza de su exigencia. Ha compuesto, con sus
palabras impregnadas de libertad imaginativa, una lírica
de alta latitud calológica.
San Cristóbal al margen de la explosión
desarrollista macroeconómica pero nucleada en torno al
soledoso cultivo de su armonía entre su corporeidad arquitectural
y su paisaje, entre los bienes materiales y espirituales, cuenta
con un próvido poeta quien la entiende a través
del amor y la lleva, existencialmente, en sus cantos.
Capitán
de Poetas, Pablo Mora finca su trabajo en una actitud ódica
identificada con su mundanidad inmediata y de apertura. Su verdad
se puede llamar humanismo, hombre, humanidad. Conduce ahora las
voces de sus huestes líricas al través de las páginas
de A coro en el asombro y con ello no hace otra cosa sino aportar
al mundo de la poesía del mundo un canto coral para enriquecimiento
de la belleza y de la espiritualidad de sus lectores.
Lubio
Cardozo (Venezuela)
Ligado
a la vida universitaria y también excelente prosista, Pablo
Mora es sin duda el autor más prolífico de la poesía
tachirense en la actualidad.
Biblioteca
de Autores y Temas Tachirenses (Venezuela)
Poesía
sobria y honda es la suya que recala en las raíces del
hombre, buceando en su destino común y, a veces, tan trágico.
Hay un dejo de nostálgica ternura en muchos de sus versos
que perduran a través de largos ramalazos mágicos.
… Me ha llegado
su “Almácigo 3”. Cuidadas han sido las simientes que me
llegan desde su Almácigo primero. Protegidas con esmero
y amor. Los frutos están a la vista en este “Almácigo
3”, donde se entremezclan los ecos de la infancia, lunas distraídas,
raíces que recalaron en el hombre, en sus miserias, en
sus esperanzas, en sus miedos y fantasmas. Pero por sobre todo
anidan en él las preguntas sobre lo ya ocurrido, lo por
venir; antenas vigilantes rodean la noche del poeta. Y por momentos
transforman su vigilia en angustia y crispación. Pero también,
sobrevienen los sueños. Y la vida. Y por sobre todo ello,
urticante, febril, anunciándose con golpes de luz y sombra:
la POESÍA.
Luisa
de Pasamanik (Argentina)
Su
poesía (Almácigo) golpea con certidumbre, rasga
las vestiduras y obliga a pensar, lo que no es poco en estos tiempos
de tanta cordura aséptica no entrometida. Lejos de adensarse
en la placidez sentimental, su estro es espada fulgurante que
restalla en el aire y quiere cortar y medir cada espacio de nuestros
días. No obstante ello, ciertos rasgos del paisaje intiman
con el alma y trascienden del espíritu al entorno del cántico.
Luis
Ricardo Furlan (Argentina)
Pablo
Mora es un hombre sencillo pese a que ha merecido elogios de muchos
intelectuales y críticos de Iberoamérica e inclusive
de Europa, quienes han reconocido la profundidad y el rico contenido
de su obra poética.
Alexander
Contreras (Venezuela)
Es
una poesía honda y preocupada la suya, una poesía
que responde a una conciencia rigurosa y a un sentido humano,
pero al mismo tiempo posee una expresividad muy original, de efectos
muy medidos como en los excelentes poemas que cierran el cuaderno
se comprueba: “Raíces” y “Función”: me parecen piezas
de gran aliento, abordando una problemática que no puede
ser más actual.
Leopoldo
de Luis (España)
Su
poesía como siempre sigue alentando con absoluta libertad
expresiva, dentro aún de las modalidades clásicas
en que la resguarda.
Luis
Ricardo Furlan (Argentina)
Sus
poemas de Almácigo me gustaron por su sobriedad y su brevedad.
Los poetas que parece usted apreciar (Neruda, Vallejo, Whitman)
son también de los que yo prefiero. El ritmo interno (por
lo repetitivo) en Serie me parece un acierto. Su dominio del vocabulario
poético, el tratamiento sincero de los temas, la fuerza
apoyada en la sobriedad, el no huirle al compromiso, todo ello
me parece muy positivo y resumido en su Corolario que es un texto
ejemplar por decir en poquísimas palabras lo que muchos
sienten y piensan.
J.
Garavito (Francia)
Usted
ha elegido como prueba de fuego el molde clásico y perenne
del soneto. Y sale airoso de la prueba. Juega con el soneto como
quien a la vez que es poeta auténtico domina además
la técnica del oficio.
Fray
Jerónimo Verduzco, O. P. M. (México)
Bastante
más que Almácigo es este bien cuajado sembradío
de sonetos que usted sabe trabajar con arte y señorío
no a todos concedido. Lo felicito; y veo que con plumas como la
suya todavía hay rato para que el soneto no muera, como
tantos incapaces desearían.
Pedro
Pablo Barnola, S. J. (Venezuela)
Decisamente
una poesia da leggere e da ritrovare nelle parole e nei significati,
anche per le modulazioni che si inseriscono come un sottofondo
vocale che rende più vibrante il contenuto.
Otello
(Mario) Martinelli (Italia)
“Almácigo
3”, una nueva obra del Poeta Pablo Mora, adquiriendo nuevas resonancias
vitales, capaces de alimentar los momentos humanos. “De frente
a la vida”, contando su aventura vivida, como para sentir las
palabras del tiempo pasado y rever los lugares recorridos, como
un noticiero de sí mismo. Una obra de valor poético
con una visión humana de fuerte ahondamiento cultural,
que Pablo Mora ha escrito con sensibilidad y atención al
dolor que el poder impone para aprovecharse del trabajo ajeno,
organizando la horripilante industria de la guerra.
Otello
(Mario) Martinelli (Italia)
Dentro
de “Almácigo 3” nuestro joven poeta afirma y depura al
mismo tiempo sus condiciones y características creadoras.
Se mueve con notable soltura en el desenvolvimiento de todos los
temas, desde los más intimistas como son los del amor,
hasta los menos intimistas como parecen ser los francamente protestatarios.
En la elaboración de aquéllos y de éstos,
el verso ha adquirido indudable precisión y eficacia comunicativa.
De manera especial en el poema breve, del que Pablo Mora se nos
presenta en este libro como muy significativo representante. Almácigo
3 es libro que se lee con deleite. Y que, desde luego, consolida
la posición del autor dentro de la más nueva poesía
venezolana de nuestros días.
Pedro
Pablo Paredes (Venezuela)
Con
“Almácigo 3” Pablo Mora amplía la temática
de sus libros anteriores, imbuida profundamente por el amor a
la tierra —de ahí sus títulos reiterados— y por
la presencia del hombre cuya existencia gravita al desamparo de
este tiempo, acorralado entre las amenazas de exterminio y el
resplandor de la esperanza, también amenazada. En este
libro la poesía de Pablo Mora, abiertamente autobiográfica,
emotiva y ubicada en su tiempo y espacio precisos, se nos presenta
más segura, más honda y depurada, en relación
con sus libros anteriores, que fueron bien recibidos por la crítica,
por cuanto en ellos fue tratada con autenticidad una temática
profundamente humana y trascendente. Con este nuevo libro, Pablo
Mora ratifica una vez más su condición de poeta
consecuente con sus propias vivencias y con el mundo que lo rodea
tenazmente.
Dionisio
Aymará (Venezuela)
Enemigo
del odio y de la guerra, soldado de la paz y mago del amor, el
poeta viene de descargar sus cañones para que el hombre
tenga derecho a la convivencia y la fraternidad. Ama la semilla,
la siembra, el árbol que levanta sus brazos para atrapar
el cielo. El poeta ama la espiga. Por eso sus primeros libros
tomaron el nombre de Almácigo. Ahora este Almácigo
4 En tiempo de Guerra porque el hombre vive en guerra permanente.
Siembra el odio y la destrucción. Para que las flores no
estallen en mil colores, como palacios de las mariposas. El poeta
Pablo Mora viene cargado de veinte años de versos en espuma.
En nieve, en trigo, en maíz, en pomarrosas, en caimito,
frailejón, cafetos, orquídeas y caña de azúcar.
Viene con el alba y con la aurora, para enterrar los crepúsculos.
Para que no llegue la noche, cuando el hombre se encierra en su
castillo de maldad, para planear la guerra. Este poeta nuestro.
Poeta del pueblo. Poeta del amor. Poeta del hombre. Este es el
poeta del corazón.
Francisco
Guerrero Pulido (Venezuela)
Almácigo
2: Internarse en su lectura es no dejarla hasta haberle dado fin,
tan bellamente se desliza, tan ruiseñor de ventanal dolido,
tanta espera de vuelos resplandecientes! Pablo Mora nos va a seguir
dando su estremecido canto consustanciado y entremezclado con
misterio, enigma y realidades.
Delia
de Horta de Merello (Uruguay)
El
endecasílabo, adquiere una estructura formal perfecta,
incluso, en los sonetos en rima libre —perfectos también.
Unos y otros, son piezas muy logradas. Autor de la obra “Almácigo
2”, reúne en ella numerosos sonetos, esas piezas que son
consideradas como la más pura expresión del “Arte
mayor de la Poesía”, en la que como verdaderos maestros
brillan nuestros clásicos, Quevedo, Góngora, Lope,
Garcilaso, Boscán, etc., y he aquí que Pablo Mora
logra, en estos poemas suyos, plasmar estampas rutilantes —muestra
de ese Arte mayor—, para cuya fiel interpretación se requiere
poseer, como él la posee, mucha imaginación, mucho
sentido de la armonía y también —unido a la riqueza
idiomática— una sensibilidad extraordinaria siempre abierta
a la percepción del emotivo instante, en el cual el aliento
poético se manifiesta como un don angélico, en el
poeta.
José
Jurado Morales (España)
Los
Trípticos dedicados a España, a Jesús, a
la Madre, a Bolívar, pero sobre todo a César Vallejo
son poemas que nos obligan a aceptar, sin discusión, la
presencia de Pablo Mora, dentro del reducido círculo de
los excelentes poetas venezolanos. En Tríptico a César
Vallejo, Mora consigue concretar con belleza y creatividad el
alma de este peruano universal. La atrapa en versos que definen
la vigencia del glorioso mestizo, uno de los más grandes
poetas de la América Hispana.
Vladimir
López Negretti (Venezuela)
Una
de las antologías más interesantes en torno a uno
de los modos de expresión de nuestra poesía es esta
muestra que tiene al soneto escrito en Venezuela como su tema:
El soneto en Venezuela, cuyo autor es Pedro Pablo Paredes. (Caracas,
Monte Ávila Editores, 1985. 213 p.). Al conjunto ofrecido
en la primera y segundas ediciones de El soneto… —ambas impresas
en 1962— se han añadido ahora cuatro nuevos textos escritos
por María Luisa Alonso, Elio Jerez Valero, Pablo Mora y
Germán Pérez Chiriboga. De honda belleza nos ha
parecido el del joven poeta Mora —“Color de la rosa”— cincelado
con sabiduría verbal, equilibrado, sin las tensiones angustiosas
de su poesía.
R.
J. Lovera De-Sola (Venezuela)
En
su obra sobresale una temática profundamente imbuida en
la soledad del hombre, en la angustia y el dolor y la presencia
agónica del hombre de este tiempo. El poeta consagra su
fe, por una parte, y por la otra su tremendo desasosiego frente
a un mundo donde a menudo falta la justicia y sobra la crueldad.
Con Pablo Mora, hombre de permanente disciplina intelectual y
al mismo tiempo de conmovida sensibilidad, el Táchira reafirma
su decisiva contribución a la poesía venezolana.
Dionisio
Aymará (Venezuela)
Uno
de los poetas nativos del Táchira que son cifra permanente
en el mundo de las letras venezolanas. Uno de los poetas de mayor
presencia en las nuevas generaciones literarias de Venezuela.
Ramón
J. Velásquez (Venezuela)
Sus
almácigos denuncian su calidad de poeta ligado a la tierra
y vinculado a la raíz sufriente del hombre campesino. Los
conservaré a mi lado y sabré buscar en ellos cuando
tenga sed el agua que derrama su manantial montañés.
Manuel
Rodríguez Cárdenas (Venezuela)
Mora
nos comunica su particular visión de los acontecimientos,
los hechos en su dimensión más honda, más
profunda, la artística función del hombre puesto
en la esfera de los sucesos y echado sobre los caminos de la imaginación
para perfeccionar el cauce y la voz.
Antonio
Ruiz Sánchez (Venezuela)
Tu
poesía es un cordón de imágenes sabias, trazadas
como una jugada de ajedrez que va derecho al jaque mate, sin que
lo vulgo del juego matemático le quite esa alma poética
que anima lo que escribes. Eres un gran poeta.
Waldemar
Dante (Chile)
Profundos
temas engalanan este poemario Almácigo. Su último
poema “Función” (Responso al Petróleo) es en síntesis
un gran manojo de verdad, dolor y desazón. Hacía
un tiempo que no llegaba a nosotros un canto del hombre en defensa
del hombre que a veces no encuentra o no sabe por qué vivir.
Delia
de Horta de Merello (Uruguay)
Su
poesía es una voz viva, que se nos queda con auténtica
emoción. Y en otros planos, este Responso al Petróleo,
también nos viene como una foto reciente y profética,
a los mexicanos y no sólo a nosotros, sino a tantos y tantos
ilusos países flagelados, que no beneficiados, por el oro
negro. Ya lo dijo nuestro López Velarde: “El niño
Dios te escrituró un establo / y los veneros de petróleo
/ el diablo…”.
Soledad
García (México)
He
leído con placer Almácigo y Almácigo 2. Me
gusta tener la producción del Grupo “Parnasillo”, que afianza
su presencia, día a día, en las letras venezolanas.
Aunque vivo muy alejado de las nuevas promociones de poetas (veo
que Ud. es del 42), me apasiona el conocimiento de los actuales
movimientos literarios. Reciba mi reconocimiento y un cordial
abrazo.
Pedro
Grases (España)
Siguiendo
los caminos de algunos de tus poemas llego al titulado: “Función
(Responso al Petróleo) y creo que no se puede decir más
de este monstruo inhumano que está destrozando la luz primitiva
del alma de los hombres y convirtiendo la Tierra en un estercolero,
porque detrás del Padre-Petróleo llegará
el Hijo de Puta de las Centrales Nucleares y las multinacionales
del oro destrozarán nuestro planeta con sus ambiciones,
a no ser que los seres del espacio, los extraterrestres, detengan
la bestialidad que el capitalismo está desencadenando y
que puede conducir a una guerra nuclear.
Manuel
Pacheco (España)
Lo
felicito por sus versos llenos de impulso juvenil y savia nueva.
Me ha encantado “Función”, pleno de fuerza expresiva.
Mario
Briceño Perozo (Venezuela)
Almácigo
2, dividido en tres partes denominadas “Del Hombre”, “Del Amor”
y “De la Vida”, contiene 52 sonetos, a través de los cuales
se canta una temática variada, tratada con singular afectividad
y emoción. Así, el poeta nombra la montaña,
donde nacieron sus primeras miradas; la neblina, que estuvo tan
íntimamente vinculada a su infancia. Así, también,
el poeta nombra la heredad, la penumbra, el corazón, la
lejanía, el paisaje, todo ello vital y profundo. Cabe mencionar
igualmente la serie de Trípticos, en todos los cuales campea
la espontaneidad, se convocan las memorias amadas, los nombres
y los sitios que de alguna manera constituyen la existencia. Pablo
Mora, con estos sonetos, extrae desde el fondo de su ser esa luz
grande que es el amor y que se proyecta sobre todos los seres
y las cosas.
Dionisio
Aymará (Venezuela)
De
la noche insomne es un libro que revela, como uno de sus temas
fundamentales, la libertad del hombre. Un hombre oprimido por
todo lo que sucede en esta vida y que debe de alguna manera escapar
o evadir esa realidad.
Tina
Tarantini (Venezuela)
Almácigo
3, más que un refugio de lentiscos es la totalidad de sentimientos
expresados por un hombre que ha compartido y siente las penalidades
del labriego y se asoma a la puerta de su morada, donde un mundo
de silencio se empoza en sus pupilas. Mora arremete contra la
soledad, eco del misterio y revelación de la búsqueda.
Ana
Cecilia Guerrero (Venezuela)
Almácigo
4 En tiempo de guerra de Pablo Mora tiene sabor humano. Versos
cocidos con el alma. La paz la guerra la guerra la paz, juego
de palabras unamuniano para rescatar verdades. Un diez para este
libro hermoso de Pablo Mora.
Juan
Manuel Polo (Venezuela)
En
este libro Almácigo 4, su lucha por la paz se trueca en
armazón y ariete sentimental contra la agresión
y la hecatombe, un afirmarse en que no habrá “tiempo de
saber de su espesor” si los hombres no se persuaden de que la
próxima guerra será la postrera… Pablo Mora, nos
parece, alcanza, en este poemario, su más preciso aliento
en la estructura que inmortalizara Garcilaso: “No importa el llanto
o la primer caída, / la vida es solamente el compromiso
/ de estar donde la vida misma quiso: / al lado de la vida de
por vida.” Es ésta una hermosa declaratoria de fe humana
en la humanidad. Contra la muerte y los traficantes de la guerra
Pablo Mora subleva sus batallas aladas, los huracanes y ventiscas
que arrojarán lejos llantos y dolor. Hombro a hombro
se conciliará
el hombre con su infancia
se cubrirán
de flores los desiertos
Gustavo
Pereira (Venezuela)
Almácigo
4 En tiempo de guerra: un mensaje cálido de paz, de fraternidad
y una ancha bocanada lírica. Su voz, indudablemente, lleva
consigo reminiscencias de tradición y al mismo tiempo permanente
novedad. Adjunto encontrará un programa de la última
temporada de Yolanda. La razón es que en el proemio va
el hermoso soneto que Ud. le consagrara. Para nosotros es un honor.
Ya ve, pues, que su poema nos ha merecido siempre una honda estimación.
De Yolanda, su permanente gratitud por la hermosa exaltación
de que la hizo objeto.
Manuel
Rodríguez Cárdenas (Venezuela)
Mil
gracias por el envío de su denso y conmovedor y conmovido
poemario Almácigo 4 En tiempo de guerra. No es frecuente
embarcarse en una empresa lírica de esta magnitud. Es más
frecuente que publiquemos un librito con varios poemas breves
o extensos. Pero dedicar toda una obra a un solo tema de enorme
trascendencia con gallardía y con tales interpelaciones
a la conciencia de un Continente, de un mundo, es tarea cuasi
colosal. Lo felicito de corazón.
Fray
Jerónimo Verduzco, O. F. M. (México)
“En
tiempo de Guerra” nos muestra a un Pablo Mora más maduro
aún, más compenetrado con los aconteceres que golpean
a la sociedad mundial. Él lanza un Canto a la Paz, sueña
con la paz, para que los niños tengan su cuota de felicidad
ahora y después. “se conciliará el hombre con la
infancia / se cubrirán de flores los desiertos” Para que
el hombre siga guardando en su interior la pureza, los sentimientos
incontaminados, la primitiva dulzura, la inviolable ternura… En
alguna oportunidad enfoques realizados por quien firma fueron
leídos ante el público uruguayo, en el afán
de dar a conocer valores de hermanos latinoamericanos… No más
guerras. Corazón adentro, gracias Pablo Mora por tu mensaje
de Paz y Esperanza!
Delia
de Horta de Merello (Uruguay)
Visitar
su página web de poesía es visitar un archipiélago
del sueño y la resistencia dentro de la Red. La poesía
ha encontrado su medio y su soporte técnico en Internet;
su fugacidad eterna, su movilidad, su aleatoriedad, su multiculturalidad,
tienen unas posibilidades infinitas que permiten y permitirán
a la poesía, ser el recurso definitivo de los hombres libres
y de aquellos que hoy luchan por la libertad y la justicia en
todos los puntos cardinales de la tierra.
Omar
García Ramírez (Colombia)
Pablo
Mora propone la instauración de una nueva disciplina que
venga a cubrir los vacíos en el estudio de la razón
poética: la poiesología, “estudiaría los
signos de la creatividad y las leyes que la regulan en relación
con la naturaleza, el hombre y el arte; al interior de la ciencia,
la técnica y la tecnología”… Si el hombre camina
hacia la extinción —la autoextinción— le quedan
tres alternativas: que éste sólo sea un destino
aparente; el nihilismo; la responsabilidad. Esta última
suena a inocente y utópica, pero, ¿queda algo más?
Todo esto lo dice Pablo Mora en Fondo Humanitario Internacional.
Marcos
Taracido (España)
Pablo,
soldado de la palabra, desnudo solitario insomne, en vela, velando
a pensamientos desatados, es semilla del hombre, es trigo, pan,
espiga, sueño, niño, que se hunde en el ser para
sentir que es; se maravilla del discurso del agua, se asoma al
canto de los árboles y escucha el aplauso de los pájaros,
a pesar del estruendo de los hombres. Pablo, el hombre de asombro
deshojado, con el gesto de asombro en la danza espectral de los
insomnes, en el silencio en que se apaga el mundo, en el silencio
en que el insomne flota, desgrana cuarenta poemas en versos libres,
en los que juega con la palabra, revive la palabra, estremece
la palabra.
Carmen
Teresa Alcalde (Venezuela)
Para
abordar la poesía de Pablo Mora es necesario acercarnos
a su espíritu de alquimista literario. Ha sabido, este
denso poeta de avanzada, orquestar, si se quiere, perfectamente,
la vida misma, con todas sus virtudes y defectos, en una sinfonía
pura titulada “Almácigo”, que no es otra cosa sino su redención
definitiva ante el caos en que se veía inmerso por su preocupación
inminente: la vida humana… Pablo Mora es el camarada y amigo que
nos invita a despertar del ensueño para protagonizar la
nueva revolución. Sus poemas manifiestan rabia, descontento
y sin embargo incitan a luchar por la paz social: El hombre, “un
gran dolor en viaje”, a pelo, en la yegua de la poesía…
Manuel
Rojas (Venezuela)
Gracias
por tus libros que me acompañarán siempre. “Almácigos”
fértiles que harán, un día, bosques de belleza
escrita.
Dora
Castellanos (Colombia)
Pablo
Mora, hasta donde lo hemos visto y leído, presenta una
particularidad especial. Consiste ésta en que, libro tras
libro, a él le resulta indiferente el verso que utiliza.
De esta manera maneja con la misma familiaridad el verso tradicional,
sujeto a medida, rima, etc. Y el verso contemporáneo que
es en casi todos sus elementos constitutivos, irregular.
Pedro
Pablo Paredes (Venezuela)
De
un espíritu sólido en la fe de los hechos de la
palabra, Pablo Mora demanda toques de campanas e implora la presencia
de nuevos haces de luz. Poesía de reconciliación
y utopía, de historia y conciencia humanística.
De la noche insomne es síntesis de un importante trabajo
sostenido desde 1978 por Pablo Mora bajo el título de Almácigo,
que ya alcanzó el volumen número seis. En ese conjunto
de obras el poeta aboga por un ideario universal y universalista
que toma al hombre como centro de interés, con recursos
estilísticos de especial cuidado, siempre con la metáfora
como espada, siempre con el canto como bandera. Constituye Pablo
Mora una de las voces poéticas contemporáneas de
primer orden y que tendremos que estudiar con mayor profundidad
y seguir leyendo con apasionamiento.
José
Pérez (Venezuela)
Disfruté
mucho los textos de De la noche insomne por descubrir en ellos
mucha afinidad con mi idea de que la mejor poesía es la
que se escribe en prosa, o por lo menos sin pensar que se escribe
en verso. Aparte de insomne, la tuya es una poesía vidente,
tal vez la única poesía vidente que nos es dado
leer por estos lados. Lo que envidio más en tu impetuosa
estrofa es la fe en la posibilidad de construir el porvenir y
el amor telúrico desenfadado y sin banderas. En comparación,
mis modestos versos resultan los de un escéptico e irónico
trasnochado, que está de regreso del futuro.
Juan
Calzadilla (Venezuela)
Lo
más trascendente en Pablo Mora es su poesía. Su
poesía se semeja a la música en tanto su discurso
sonoro plagado de imágenes se origina en fonemas o palabras
o motivos que él hábilmente desarrolla hasta transformarlos
en un todo sonoro, en un discurso absoluto que cultiva al oyente.
Sus versos han trajinado los campos, los tiempos y los espacios
más variados. Sus poemas van desde el grito desgarrador
del desposeído al canto íntimo del amor erótico,
pasando por expresiones matemáticas, postulados, axiomas,
las galaxias, cantos como el Color de la Rosa, Esperanza y La
mano, sin que falten los Mandamientos, Decálogos y Moralejas
y en especial nuestro Canto Universitario, hoy Himno de la UNET.
Rubén
Rivas (Venezuela)
Inventario
en invierno —contemplación del quehacer deshumanizado del
hombre en su universo semi-destruido— encierra una visión
desgarrante de la fiera realidad que desfigura el mundo actual.
Hay en el poema una intencional reiteración de la guerra,
el dolor y la desesperanza. El amor y la paz, sin embargo, aparecen
transformados en una añoranza: “Por fortuna existe la montaña”.
El poema termina con una esperanza real y concreta, fundada en
la construcción del devenir próspero de una sociedad
en paz, con el trabajo de todos los hombres. Este poema refleja
una gran depresión de Pablo Mora, para el momento en que
lo escribió, quizás delante de miles de noticias
desalentadoras de la paz mundial, notándose a todo lo largo
del poema esa descripción (inventario) de la guerra. Al
final del poema, sin embargo, aflora un estado de ánimo
alentador y optimista en la búsqueda de esa paz quebrantada.
José
Luis Briceño Viloria (Venezuela)
Se
le identifica en todo con su poesía, con su universidad,
con su magisterio de la amistad, del servicio, de la participación
y de la esperanza. Innato en Pablo Mora el servicio a la poesía.
Innato en Pablo Mora el servicio, con su poesía, a la cultura,
que es como decir a la humanidad, pues no hay más cultura
que la humanidad misma. En Pablo Mora el verso es vivo, porque
lo arranca con la savia de una flor, con la sangre de una mujer,
con el fuego de una piedra, con la pureza de una explosión,
con el cambio de una dinámica revolucionaria. Su palabra
poética suena profunda y a la vez elevada, se proyecta
en germen de siembra y vuela con la pluralidad de las estrellas.
Se la conoce en España, Italia y en naciones de Latinoamérica.
Su militancia en una revolución sin nombre, que nadie hace
porque los jóvenes se oxidan pronto al absorberlos la rutina,
vive en prédica permanente del trabajo —verdadero factor
revolucionario— con esmero real y sin tregua. El compromiso principal
lo concreta Pablo todos los días en totalidad de entrega
a la cátedra, a la comunicación social y, por supuesto,
a la poesía, que es la esencia del todo, según el
decir de Jean Aristeguieta.
Valerio
Niño (Venezuela)
El
Mora de la palabra propia y madura nos evoca al mismo Vallejo
y a Neruda, sobre todo en la manera de asumir el compromiso de
estar vivo y de entender la vida como una lucha constante, una
entrega permanente por alcanzar el deber inalienable de saber
ser hombre: hombre comprometido consigo mismo, con su pueblo,
con su historia… Hay un trasfondo filosófico que se refleja
en su concepto peculiar del sueño, la muerte, la existencia
humana y el mundo. La directriz, el tema predominante es el sueño,
el cual página tras página va cobrando una densidad
asombrosa, hasta el punto que desencadena una obstinación
—feliz, poéticamente—, una sed intensa de soñar,
una sed de sueño; empero, esta temática se incorpora
en una totalidad todavía mayor, donde se acogen otros temas
recurrentes como la libertad y el destino de la patria, la política,
el recuerdo, el desamor, los recursos naturales, la geografía
del país, los viajes, la soledad, etc., todo lo cual nos
confirma la necesidad de lo expresado por Rilke, en el sentido
de que “los versos no son sentimientos sino experiencias. Para
escribir un verso hay que haber visto muchas ciudades, hombres
y cosas”.
Julio
César Arboleda (Colombia)
Los
versos del poema Es preciso de “Asombro al descubierto” tal vez
resumen —en síntesis granítica, genitiva, de la
poesía de Pablo Mora— la profunda desgarradura humana.
La extensa vocación rebelde y desgarrada por hablar con
el Padre Nuestro Sideral. El trabajo que empezó con su
primer libro “Almácigo”, publicado en 1978 y que, transplantado
a tierra fértil, ha producido ya casi veinte libros. En
toda su obra los elementos fundamentales —acrisolados— están
en ese poema: Llegó el momento de morir de asombros / La
hora de descargar nuestros insomnios / La hora de transplantar
nuestros almácigos…
Ibar
Varas (Chile)
Universalidad
humana, pareciera gritar Pablo Mora con su obra. Universalidad
que converge en la sensibilidad de un hombre que tal vez hubiese
preferido se le asignara otra tarea para su vida. No obstante,
es lo que le ha correspondido y lo realiza con una fuerza intempestiva
y con una sensibilidad que hiere a quien lo mira a través
de sus textos. Luego de realizar una observación del mundo
que le rodea y de visualizar sus posibilidades dentro de ese mundo,
termina por desear un utópico retorno al mundo infantil
y bucólico en su aldea nativa.
Edgar
Mora T. (Venezuela)
De
la noche insomne —poesía-vértigo; poesía-alucinación;
poesía-aluvión— es desenfreno lírico, nominalista,
que sólo puede provenir del lenguaje y su libertad. A la
libertad del hombre por la libertad del niño, clamaban
los anarquistas. Pablo Mora sabe que la libertad poética
sólo es posible cuando el hombre percibe que su libertad
individual puede ser alienación, manipulación, domesticación.
Por eso su voz es la de todos los hombres que temen al exterminio
del industrialismo y su costra de insensibilidad. El poeta vuelve
a los orígenes de la palabra, como en Sumer y en Grecia,
a la mitopoiesis, al vértigo delirante, al lúdico
encantamiento, a la imaginación desbordada, a la intuición.
Ibar
Varas (Chile)
En
su estadía en las tierras limítrofes con el Brasil,
su poesía evolucionó con nuevos matices, adquirió
el temple del acero para crear los fulgores de la guerra, la impetuosidad
de las lluvias tropicales y los misteriosos encantos nocturnales,
transfigurándose su estructura vital en el insomnio que
proyecta y dirige su destino existencial, en el insomnio que permite
conversar con los dioses de la noche.
Rubén
Darío Becerra (Venezuela)
A
través de los cincuenta y cinco poemas que componen el
poemario Asombro al descubierto, se nos muestra el poeta en un
desafío a sí mismo, sumergido en la fe y en la esperanza,
siempre primaria, con un depurado estilo, a veces sincopado, pero
siempre con una pureza de expresión, en lúdica síntesis
de gran fuerza espiritual y un idioma reforzado con vocablos de
auténtica creación literaria. Por lo demás,
Pablo Mora mantiene con fidelidad absoluta y cotidiana su carácter
de poeta y como tal vive; es por eso por lo que su autenticidad
lírica no deja lugar a dudas.
María
Luisa Alonso (España)
Pablo
Mora vive en la provincia del extremo occidental del país,
el Táchira, Venezuela, mas cruzan por sus libros vientos
universales, preocupaciones por la paz, por la guerra nuclear.
Con un lenguaje turbador, lúdico en muchas oportunidades,
sabe enraizar lo tipológico con la genuinidad. Los valores
eternos del hombre con la tradición literaria de los Andes,
amalgamadas inquietudes epocales con su circunstancia regional.
Lubio
Cardozo (Venezuela)
Pablo
Mora le canta a la Paz, que es una manera de denunciar la guerra,
de combatirla más allá del simple miedo a la muerte…
En Almácigo 4 En tiempo de guerra está presente
la advertencia del bardo tachirense para quienes pretenden convertir
al mundo en un horrible maremágnum de muerte.
Vladimir
López Negretti (Venezuela)
Pablo
Mora nos incita a la Paz, a la Justicia, a la Libertad, a la Vida.
Entonces, la desesperanza es aparente: como la realidad cuando
la oculta la niebla.
Ibar
Varas (Chile)
Para
Pablo Mora está destinado el triunfo. El triunfo que da
la sinceridad con que se expresa, esa manera de comunicarse con
el lector, original y profunda, humana. En el amplio abanico de
sus manifestaciones es, de alguna manera, alguien que nos reconcilia
con la verdad!
Delia
de Horta de Merello (Uruguay)
El
mundo cruje, la explosión voraz amenaza, el tiempo depende
de la guerra, así se conmueve Pablo Mora, mientras enciende
los semáforos de la Paz, advierte y desmenuza sus reflexiones
esperanzadas. Oportuno su mensaje, dramático su grito.
Luis
Ricardo Furlan (Argentina)
Cuarenta
mil millardos de millas de hombres luz no es por cierto un poemario
más del autor, es sencillamente un único poema dividido
en cinco cantos triunfales —ora romance, ora delirio, ora clamor—
que se hurta extrañamente de su repertorio. Poema con el
cual honra en cada sílaba la negritud y la gallardía
del África. Según su autor, la admiración
por esa negritud, implícita en nuestra sangre y en nuestra
alma, no es por cierto intelectual, sino un súbito infarto
que reanima la memoria de un gen rebelde. He aquí un despertar
volcánico, inmemorial, la invasión de un latir infatigable.
África, ese lamento mudo, esa danza sin razón que
ilumina y oscurece nuestra historia, es también alfa y
omega de esta vertiginosa obra.
Freddy
Ñáñez (Venezuela)
La
poesía de Pablo Mora es el despertar del pueblo andino
que se precia de ser lumbrera del sentir venezolano, trinchera
en las luchas políticas y foro permanente en la retórica
y las bellas letras. Pablo, como amigo, como poeta y como académico
abarca un amplio dominio del intelectual, hecho para vencer las
barreras, despeinar los nubarrones e imponer su voz cantante,
allá donde su presencia es inexcusable. Pablo acaudilla
la voz del escritor provinciano, a veces injustamente golpeado
por irreverentes letrados de la metrópoli. Es un poeta
fecundo. En él, la tónica social vence al lirismo
pasional. La preocupación social, el destino del hombre
actual, sale en primer plano. Pablo es un hábil sonetista,
a través de este metro rescata del olvido a los hombres
que impusieron su ideología al precio del sacrificio; pero
también la vida del hombre y sus rastros.
Max
Efraín Pérez (Venezuela)
Pablo
poeta una cabeza más alto que sus interlocutores, disparando
a ritmo de ametralladora sus palabras, palabras que no son balas
precisamente, pero así se me antojan porque se me abalanzan
todas juntas a ritmo de esquirla. Pablo en armas. Comprendo que
ese martilleo sin tregua es un estilo, un recurso buscado, no
una casualidad. Cuando algo insiste es que, de alguna manera,
ha tomado posición dentro de nosotros. No sé si
tiene caso decir lo subjetivo pero lo intento: si quieres que
como lectora, resulte herida por tu letra, me hiere más
una lluvia dispersa que un chaparrón desatado. Pero es
mi tiempo, nada más, el tiempo de la arcilla. Analogías
con el bebedero de la tierra: tanta palabra sin blanco, produce
tierras anegadizas, impermeabiliza los terrenos. Un poco más
de aire entre cada frase tal vez traspasaría. Simple sugerencia
para alguna lentitud que invite a la demora. Hasta la monotonía
de los misterios que se dicen en redondo, hasta las letanías,
tienen sus intersticios. Bueno, he llegado: intersticios, esa
es la palabra vacía que me falta cuando te leo.
Patricia
L. Boero (Argentina)
Ha
levantado su ódica sobre su corazón, su bondad,
su humanismo, su exigencia. Compone con sus palabras desatadas,
libres cual su desborde imaginativo, una lírica tupida,
hermosa. Dona con sus versos una escogencia: su retante encuentro
con el devenir cotidiano, hombres, sucesos, entorno, para compartir
en sus páginas su alacridad o su desdicha. Intercalando
a veces en sus estrofas versos de poetas amigos o lejanos rinde
así su homenaje al canto mismo como obra colectiva del
Dasein, bajo su eslogan “Poesía, Sociedad Anónima”.
También, en algunos de sus opúsculos, retoma el
hilo de la lírica de la georgicidad.
Lubio
Cardozo (Venezuela)
Poesía,
Sociedad Anónima, interpretando a Pablo Mora, en cuanto
somos una sola voz quienes escribimos ahora conjuntamente con
los que escribieron antes de nosotros y con los que escribirán
después. Sociedad Anónima que significa la solidaridad
humana que todos tenemos, la posición de humanidad solidaria
ante la espiritualidad de la especie. Poesía, Sociedad
Anónima, no sólo referida al presente sino también
con trascendencia futura, entendiendo la Poesía como una
especie de metalógica o metalenguaje o metaespiritualidad
que está, como si dijéramos, dentro de la herencia
de la especie, al interior de una herencia poética. En
fin, Sociedad Anónima que significa la solidaridad humana
que todos tenemos, la posición de humanidad solidaria ante
la espiritualidad de la especie.
María
Luisa Alonso (España)
Tu
poesía es. Cualquier adjetivo (de los cuales abomino) la
limitaría. Me impresiona.
Cristina
Castello (Argentina)
Rézame:
Excelente jaculatoria.
J.
M. Arbeláez (Colombia)
Reconcilia
con los clásicos. En un entorno donde, habitualmente no
se lee este tipo de poesía, a mí me parece un ejercicio
y un esfuerzo por encontrar, medir, pesar las palabras y sus sonidos.
Me ha gustado mucho además por la originalidad que hace
de contrapunto al clasicismo de su forma.
Olga
Muñoz (España)
Me
ha encantado tu Ancha soledad. Tu estilo inconfundible nos dice
mucho de la angustia del hombre por entender su papel y su destino.
Siempre logras llamar la atención sobre estos temas trascendentales
y difíciles de tratar. Tu prosa poética muy bien
hilvanada. Me ha gustado tu texto.
Ildefonso
Méndez (Venezuela)
Piedra
Abril: Profunda elegía imaginaria, Pablo, en el espejo
de un César Vallejo que siempre fue un referente de honduras.
Un poema realmente bueno.
Luis
E. Prieto (España)
Estimado
profesor: Aunque luzca un tanto surrealista, he tenido la oportunidad
de leerlo y de conocer sus escritos en las páginas virtuales
de la revista Especulo, esa extraordinaria publicación
de la Universidad Complutense de Madrid. Para mi sorpresa, descubrí
que usted, un colega profesor de la U.N.E.T., institución
a la que alguna vez fui invitado en la época en que yo
era Director de Extensión Universitaria de la Universidad
Simón Bolívar, era colaborador regular de Especulo;
y que en algunos de sus artículos: “Esbozo de una razón
poética” y “Leer es elegir”, entre otros, planteaba temas
muy cercanos a interrogantes que, desde hace años, no cesan
de acompañarme. Yo, al igual que usted, también
contemplo el espacio académico como un lugar en el que
la palabra de la poesía no debería estar ausente.
Y yo, al igual que usted, creo también en que las razones
de la academia no tienen por qué contradecir las razones
poéticas que nombran la realidad de nuestro mundo humano…
Siento que coincidimos en nuestras propias perspectivas ante los
hechos humanos y las palabras; y que, seguramente, a usted igual
que a mí, el vocerío hueco y pedantón de
muchos colegas enfermos de especialismo: esa diferenciación
de forzados cenáculos, puede hacérsele igualmente
insufrible.
Rafael
Fauquié (Venezuela)
Pablo
Mora, el orfebre de la palabra, el capitán de la poesía,
el artista que devela al hombre sencillo que lleva en su ser,
tatuado de rimas, métrica y libros, es capaz de ahondar
en el cotidiano vivir para salvar la esperanza y denunciar la
desesperanza en cada una de sus obras, entre rasguños poéticos
y trajines cotidianos. Pablo Mora vive, sueña y crea. Entre
páginas de tinta se escucha el cabalgar de la poesía
viva y de verso en verso se descubre al autor, quien con voz de
tenor acaricia el acento humano del poema inmortal. Abstraído
del mundo, para alzarse en alas del tiempo y de una imaginación
pródiga. En sus manos un leve temblor acompaña el
índice hacía su creación, mientras entre
pausadas y rápidas entonaciones habla del hombre que sucumbió
ante el mágico universo de la poesía.
Susana
Moncada (Venezuela)
Las
palabras del poeta Pablo, son palabras que tallan su lenguaje
hasta el asombro desde la muerte hasta la lumbre, desde el almácigo
hasta la profunda intemperie de quien lleva el sol en los ojos.
Pablo, acumulas la mayor cantidad de eternidad posible en el tejido
de tus voces, en el fuego que urdes trama a trama con el llamado
de las diosas, una vez más y por siempre, realizas tu oficio
de diamante en el ejercicio de la vida viva. Todos sabemos quién
eres, mientras tú lo descubres íngrimo y solo después
de entreverar el verso con la esencia.
Jazmín
Sambrano (Venezuela)
Tu
paciente trabajo alfarero moldeó al fin los guijarros de
las palabras hasta convertirlas en recinto de una razón
poética. Síntesis diluviana de las infinitas razones
por las cuales el hombre decide, una madrugada cualquiera, trastocar
los vocablos que le fueron entregados para ordenarlos al compás
de su desesperanzado corazón. Pero labranza también
del poder de la palabra, cuando sale al aire puro de las mañanas
a ver si ha germinado su siembra persistente de flor. Recorrido
a contrapelo, desde todas las aristas de un cristal que aún
está en formación. Travesía en tormenta de
un bajel empeñado en echar peces a la mar. Razón
que no sazón, que atañe más a ese oficio
diario de aliñar abecedarios, con gajitos de suspiros,
para llenar con ellos un azafate de pan de jobo.
Razón
poética porque invoca, desde las honduras de los pozos,
o desde el vuelo de un azulejo, ese deber de recomponer el lenguaje
para que hable otra vez la lengua del hombre, recupere su condición
alquimista, su contenido de pólvora, su esencia vegetal.
Expediente y código, señuelo y llamarada. No es
un texto para solazarse en la palabra, sino para irrumpir en la
lámpara del alma, para apacentar alumbrajes que no sombras.
Para hacer de la razón poética la gramática
del hombre.
Ojalá,
Pablo, nadie las encierre en las cercas de una página,
o las convierta en simple melodía que se entona en los
atardeceres. Ojalá se disperse y se esparza en la cuenta
abierta de la humanidad, en la sociedad anónima del hombre,
en el contrato a tiempo indeterminado con la esperanza, el porvenir.
Que tome las rutas de las aguas, los aguaceros, los vendavales,
hasta trastocar la lengua que incomunica, la que espanta, la que
empuña la muerte, la que se sacia en la miseria, se aposenta
en el dolor. Y haga de la razón poética el mágico
engranaje que abra las compuertas de la vida represada, hasta
hacerse combustible de los tiempos que serán. Cuando la
palabra se distinga por el acento de su ritmo, el color de su
paisaje, el sortilegio de su musicalidad, y abrirla sea como acampar
en un recinto de mieles, un huerto de pomarrosas, un eterno almácigo
de amor.
Mery
Sananes (Venezuela)
Prólogo
de “Palabra insomne”
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